...sentí a un centímetro y medio por debajo de una de mis rodillas, una leve cosquilla que se parecía en algo a lo que Julio sentía en la garganta cuando ocurría aquello de los conejos, pero aquí encontré que antes de morder el cable debía investigar a aquella cosa de cola larga que se había colocado justo ahí donde hace mucho tiempo no he sentido calor, y quise tomarla con la mano derecha aún con el temor de que huyera por la insoportable pelusa del guante que separaba mi tacto de la textura de las cosas de la realidad, pero se quedó tiesa-casimuerta como para que yo pudiera observar, olfatear y palpar hasta ir descubriendo en su anatomía el desgastado discurso del aceite, punto, coma y los metales que traducían con escamas palabras ya dichas, ya agotadas, ya salivadas y anuladas de tanto repetir...
sábado, 12 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
-
Hoy en la kermesse de la escuela estuve ayudando en el stand de maquillaje, como sería mi primera vez maquillando me había entrenado unas se...
-
En un mundo sordo y mudo: ¡cantar!
-
Escuchábamos un cuento infantil sobre un personaje que busca la felicidad, le pregunto a la Sofi qué necesita ella para hallar la felicida...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias