martes, 14 de diciembre de 2010

Regenbogen

Para Thomas

No me gusta filosofar,
pero bien puedo hablar de ti,
de tu aparecimiento por sorpresa,
de tu permanencia por sorpresa
y de tu desaparición por mala fortuna.

Eres Tommi de la belleza exacta del arcoiris,
efímero, sutil, alegre, hermoso.

La olla de oro en tu corazón
y el resplandor de tu brillo en el mío.

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Gracias

  Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.