A mí me gusta el que con su libertad incita la mía propia,
el que con su vuelo impulsa mis alas de libélula,mejor dicho...
a mí me gusta el abrazo en tonos mayores.
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
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Gracias