Había una vez una gente que era infeliz porque así lo decidió, no permitió que los cuatro volcanes le dieran la bienvenida, ni que los arcoiris le dijeran hasta pronto.
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias