jueves, 5 de noviembre de 2015

Un hombre marroquí me dice:
-Ah! de Ecuador! qué bonito! los árabes y los latinos somos iguales, tenemos el mismo corazón generoso.

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Gracias

  Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.