miércoles, 16 de diciembre de 2015

Le digo:
-¡Mis empanadas para la clase de español saben horrible!
-Tranquila Vane, mira, con mucho ají ni se nota.

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Gracias

  Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.