En
una reunión de trabajo me pregunta mi colega:
-Vane,
¿sabes quienes son esos señores?
-No.
-Son
gente muy importante.
-¡Ah!
Como tú y como yo.
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
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