
Anoche me di cuenta de que todos los sueños con los que me envuelvo al dormir tienen el olor de las sábanas y éstas huelen a cuerpo porque de ahí es de donde sacan el olor que huele a sueño impregnado en sábanas que cubren cuerpos...
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
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