viernes, 1 de mayo de 2009
El pecho vacío
Expulsada: como si hubiera habitado la “Casa tomada” de Julio Cortázar, porque al igual que Oliverio Girondo no tengo ni quiero tener sangre de estatua. El vacío en el pecho es sólo para no romper ni gritar,, es mi forma pasiva (maldita sea) de asumir una tristeza que ya pasará, 9 años de escuela y con una patada silenciosa e hipócrita “afuera”.
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