A mi invitación a visitar el jardín abierto me responde una mujer alemana:
-¡Estoy decepcionada de que no me invites a exponer, yo que justo estaba yendo a ayudarte a conseguir trabajo!
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
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