El tiempo es como una chuspa que va filtrando a quienes forman parte del aprendizaje:
Hay los que aparecen siempre en el momento preciso y son como una luz.
Los que no aparecen siempre, pero se los siente omnipresentes.
Los que aparecen poco, pero cuando lo hacen aportan mucha cosa buena.
Los que son como un refugio, una fuente de inspiración y un motor para seguir.
Con los que se cultiva mutuamente una relación de respeto,admiración y cariño.
Los que aparecen sólo cuando hay problemas, enfermedades, crisis.
Los que aparecen sólo cuando necesitan alojamiento, dinero, ayuda, contactos.
Los que nunca están cuando se les necesita.
Los que se vuelven un peso, tienen envidia, sólo critican, son víctimas de cualquier situación.
El tiempo ayuda a identificar quién nos aporta más de aquello que necesitamos en nuestra experiencia, es una suerte poder reconocerlos para acogerlos o tomar distancia.