Un vino tinto
y una sola copa,
la copa es para mí,
tú también
quieres beber,
desabrochas mi
blusa de pequeños botones,
coloco con mis dedos vino en mis senos,
bebes,
mi pecho es tu copa.
mi pecho es tu copa.
Es tan fina la línea que separa al maniaco-depresivo del monstruo, como la que separa a la resiliente de la resignada.
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