Un dolor de brazos muy intenso me anunciaba el inicio de un tiempo que sería muy duro, perdí un espacio precioso por la envidia, el "error": ser muy feliz, porque la gente infeliz no lo soporta. Pasaron muchos meses, muchas entrevistas, muchos intentos, muchas libras menos, muchas noches de insomnio, hasta que conseguí finalmente un nuevo trabajo, con toda ma alegría del mundo inicié pero el contrato era muy corto, el salario miserable, no importaba, después el trabajo siguió llegando, hasta que pasé varias semanas con tres trabajos y sin un sólo día de descanso y pensé que mi cuerpo no resistiría. Me llamaron para hacer un reemplazo en un colegio, una semana solamente, pero acabo de terminar mi quinta semana, y hoy las nubes me anunciaron que podré continuar. Dejé el trabajo que me aportaba menos conocimiento y alegría, para poder centrar mi energía en lo que es más trascendente. No es que sea agradable ver a la gente putear a la copiadora o renegar con cualquier excusa, pero es una suerte inmensa, es magia, es luz y es una bendición poder trabajar con niños y chicos tan bonitos como me ha dado el chance siempre la vida. Y cuando veo el árbol que me recibió cada mañana y que iba cambiando sus colores y que ya perdió sus hojas, veo como el tiempo pasa, y las semanas seguirán pasando, y yo seguiré siendo muy feliz.
PD: Los niños me dicen: "Hola Madame" :-)
viernes, 22 de diciembre de 2017
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