De esos milagros lindos que pasan... hace tal vez 25 años estuve con mi abuelita en Malacatos, me fascinaba escucharla recitar de memoria los poemas con los que mi abuelito la había enamorado tantos años atrás, sus poemas eran una forma de mantenerlo vivo, de evocarlo... En mi recuerdo, yo había escrito el poema en un pedacito de papel gris, de esos de envolver el pan y pude memorizar sólo dos versos, que los cito en cada cuento. Después al llegar a Quito el papel se perdió, nos mudamos de casa, después volví a mudarme, y lo busqué en todas partes, el papel se perdió y para la pena de todos alguien había robado del cofre de mi abuelita la caja con todos los poemas del puño y letra de mi abuelito, es decir que mi papelito, de envolver el pan, era todo lo que nos quedaba de su poesía... pero hoy mi mami encontró el poema escrito con mi caligrafía, no en un papel de envolver el pan, sino en una libreta verde-esperanza. Un regalo del cielo, un milagro generoso, una sorpresa encantadora. Gracias a mis abuelitos por este regalo tan grande...
lunes, 13 de julio de 2015
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