domingo, 24 de mayo de 2020
Sexagésimo noveno día
Hay un umbral entre la vida y la muerte que no se atraviesa cada día, lo transcurrí hace un año exactamente, y elegí la vida, una nueva vida en la que el rol mío ya no era ser artista, ser cantora, ser escritora, ser profesora, ser estudiante, ser latinoamericana, ser ecuatoriana, ser mujer, ser mamá, ser humana... no ser nada de lo que me pudiera catalogar, y no he dejado de ser todo ello, hasta creo que lo soy más, porque todo se transformó en simplemente ser. Sofía es mi maestra, sus lecciones de ternura, sencillez, alegría, transparencia, liviandad... le han dado a mi alma las mejores cátedras de humanidad y amor que jamás encontré en un libro, entre miles de cosas me enseña que el amor no tiene límites, ni fronteras, ni idioma, que siempre se puede amar más, y hoy que es su cumpleaños número uno, mi alma se llena de amor y gratitud por ella y por cada persona que estuvo junto a nosotras sosteniéndonos, alentándonos y acompañándonos en este camino, porque su presencia en nuestra vida ha hecho que este año haya sido tan hermoso. Les agradezco, les amo.
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